martes, 28 de febrero de 2012

Las piezas encajan...




Te miro, y aun me sorprende que todo encaje, aunque  pueda dar mil y una razones para que las pieza bailen, para ni siquiera intentarlo, me sorprende como todo se ajusta sin esfuerzo alguno. Porque dos piezas no tienen que ser iguales para encajar, solo deben complementarse. Porque desde la primera caricia las células de mi piel hicieron el surco justo para tus dedos, y una comunicación simbiótica hizo que perdiera el limite entre mi cuerpo y el tuyo. Porque mis labios, tan diferentes a los tuyos, encajan sin dejar hueco a los suspiros, como si siempre hubieran estado ahí para besarlos. Hasta al despertar, esta mi cuerpo para dar al tuyo vida que se retuerce dormido y aletargado, pero cuando cae la noche... son tus besos los que me llevan a parajes inolvidables con el dulce sabor de una felicidad nunca mas imaginada... sino vivida...
Tu cuerpo... tan anatómicamente diferente al mio esta echo para amarme, en los escasos momentos en el que el aire nos separa, la vida conspira para volver a juntarnos, un roce distraído, una mirada perdida o una sonrisa es suficiente para volver a unirnos y que el tiempo decida si parar o correr haciendo los instantes eternos, o de lo eterno un suspiro...

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